Una Conversación con Jacqueline Franco-Silva
Cuando Jacqueline Franco-Silva escuchó por primera vez sobre lo que eventualmente se convertiría en East San José PEACE Partnership (PEACE), todavía no era una iniciativa completamente formada con nombre y plan estratégico; era simplemente una idea. Pero algo sobre PEACE se sentía distinto a otros espacios a los que la habían invitado antes. Esta vez no la estaban invitando solo para comentar sobre algo que ya estaba decidido. La estaban invitando a ayudar a construirlo.
Esa experiencia inicial marcó el tono de un camino que llevaría a Jacqueline de ser residente y organizadora comunitaria a asumir un rol de liderazgo compartido dentro de PEACE —una de las 36 Accountable Communities for Health (ACH) en California— y, más recientemente, a convertirse en Program Associate en CACHI, donde ahora apoya el aprendizaje entre pares y la colaboración entre comunidades en todo el estado.
Nos sentamos con Jacqueline para hablar sobre ese recorrido y sobre lo que realmente significa poner a la comunidad en el centro del trabajo de un ACH,
P: ¿Puedes compartir qué significa para ti el modelo de Accountable Communities for Health y por qué te interesó participar?
R: Para mí, una Accountable Community for Health pone la responsabilidad en todas las personas de un vecindario, una ciudad o un condado para trabajar juntas, en lugar de trabajar cada quien por su lado o solo dentro de su propio rol.
Eso fue lo que más me atrajo: reconocer que todas y todos tenemos una responsabilidad y un papel que desempeñar si queremos transformar nuestras comunidades y crear vecindarios seguros y prósperos.
P: ¿Cómo supiste por primera vez sobre East San José PEACE?
R: Me enteré de East San José PEACE muy al principio, cuando todavía ni siquiera tenía ese nombre —era solo una idea. Así empezó realmente. Para mí, sonaba diferente a lo que había experimentado antes.
Había sido invitada a muchos espacios como organizadora comunitaria y como residente, pero casi siempre era para dar mi opinión sobre algo que ya estaba formado, o para dar retroalimentación después de que todo ya había iniciado.
Con esto fue diferente. Me invitaron a la conversación desde el inicio. Sabíamos lo que queríamos hacer, pero no sabíamos exactamente cómo llegar ahí. Que me pidieran ayudar a diseñarlo y a darle forma de la manera que mejor sirviera a nuestra comunidad —eso sí era diferente.
Me invitaron a través de una organización sin fines de lucro donde yo trabajaba como promotora y organizadora comunitaria. Era una organización que ya tenía la confianza de la comunidad local. Así que cuando llegó la invitación, yo confiaba en las personas que me estaban invitando a la mesa.
P: ¿Cuál era esa organización?
R: Era una organización llamada Somos Mayfair. Su programa gratuito de capacitación, a través de Universidad Popular de Mayfair (UPM), ayuda a miembros de la comunidad a aprender cómo facilitar reuniones, tocar puertas, ir al ayuntamiento para dar comentarios públicos y lanzar sus propias campañas mientras se preparan para convertirse en Promotores certificados.
Yo llegué originalmente buscando apoyo para mi hija, para prepararla para el kínder. Pero después me quedé para mi propio desarrollo personal.
P: Al inicio, cuando PEACE todavía era solo una idea, ¿qué esperabas que esta alianza pudiera lograr para el vecindario?
R: Primero que nada, yo realmente quería que la alianza pusiera a la comunidad en el centro. No solo invitar a residentes para compartir sus historias o dar comentarios, sino permitir que las personas que viven aquí ayuden a dar forma a las iniciativas y a tomar decisiones.
Como personas con experiencia vivida, nadie conoce mejor lo que nuestra comunidad necesita más que nosotros mismos.
Esa prioridad influyó en cómo creamos nuestras estructuras: asegurarnos de que los residentes estuvieran en puestos de toma de decisiones, en comités y grupos de trabajo. También influyó en cómo pensamos sobre el financiamiento, asegurándonos de que la comunidad tuviera voz en cómo y dónde se usa el dinero.
La meta era asegurar que esta fuera una alianza impulsada por la comunidad que trabaja junto con sistemas y organizaciones sin fines de lucro —no al revés. Caminábamos lado a lado, no uno delante del otro.
Al final, queríamos demostrar que la comunidad tiene soluciones. Si se nos da confianza y recursos, podemos generar cambios reales, en lugar de que personas que no viven aquí tomen decisiones y luego regresen a ver si funcionan.
La mayoría de las veces, nosotros podemos saber de inmediato si algo va a funcionar o no. Y además ya tenemos relaciones y confianza con nuestros vecinos, así que podemos compartir información mucho más rápido que muchas agencias. Eso se demostró una y otra vez, especialmente durante COVID y también en el contexto que estamos viviendo ahora.
P: En los primeros días, ¿cuáles eran los problemas principales que estaban tratando de abordar?
R: Al principio intentamos abordar todo.
A través de un proceso comunitario identificamos 13 prioridades. Estábamos enfrentando altos niveles de violencia, problemas de salud mental y física, cierres de escuelas, malas condiciones de vivienda y una alta tasa de desplazamiento en nuestros códigos postales.
Entramos pensando que podíamos hacerlo todo y rápidamente aprendimos que no era posible.
Eso nos ayudó a entender mejor nuestro papel. Nuestro rol no era encargarnos de todo, especialmente cuando ya había socios haciendo un trabajo increíble. Se trataba de identificar dónde podíamos apoyar lo que ya estaba funcionando, dónde había vacíos y qué cosas la alianza misma podía liderar.
Hicimos mucho mapeo: hablar con miembros de la comunidad, mapear otra vez, y realmente sentarnos a reflexionar juntos.
Antes de COVID-19 ya teníamos una dirección general como alianza —construir confianza y reunir a la comunidad— pero con la pandemia tuvimos que cambiar rápidamente para responder a necesidades urgentes.
Desde el principio, cuando el condado ordenó quedarse en casa, sabíamos que no poder salir a trabajar iba a afectar profundamente a la gente, especialmente con tantas familias en trabajos esenciales y hogares multigeneracionales.
Nos enfocamos en abogar por pruebas de COVID, asegurándonos de que la información llegara a la comunidad, que supieran dónde podían hacerse la prueba, que era gratuita y que su estatus migratorio no importaba.
Con el tiempo también ayudamos a conectar a las personas con recursos básicos como alimentos y asistencia para la renta.
Ese periodo permitió que el Departamento de Salud Pública del Condado de Santa Clara trabajara muy de cerca con promotoras, contratándonos como mensajeras de confianza para ir a las comunidades, repartir información, mascarillas y kits de prueba, y compartir información precisa cuando circulaba mucha desinformación.
El condado nunca había trabajado con nosotras de esa manera, pero vieron la necesidad y los beneficios. Fue una alianza muy importante.
P: ¿Cómo se reagrupó y evolucionó el ACH?
R: Después de eso, PEACE pasó más de un año planificando para identificar nuestras prioridades a largo plazo. Hoy nos enfocamos principalmente en antidesplazamiento y vivienda, que han afectado a la comunidad de East San José por años, así como en empoderamiento juvenil y creación de espacios comunitarios (placemaking).
Fueron nuestros jóvenes quienes nos dijeron directamente que estaban experimentando mucha presión y desafíos de salud mental, y que querían ayudar a diseñar los recursos y apoyos, en lugar de que los adultos decidieran por ellos.
Ese tipo de participación hace una gran diferencia en la efectividad del trabajo.
También tenemos otras iniciativas, pero muchas son lideradas por socios mientras nosotros apoyamos, especialmente en respuestas rápidas a crisis.
P: Cuando dices “apoyar”, ¿cómo se ve eso en la práctica?
R: Recientemente, cuando empezamos a ver actividad de ICE en nuestra comunidad, la red de respuesta rápida del condado de Santa Clara vino a una de nuestras reuniones. Compartieron cómo se estaban organizando y pidieron voluntarios, recursos y financiamiento.
También escuchamos directamente a miembros de la comunidad afectados: familias con seres queridos detenidos por inmigración, personas con miedo de ir al trabajo o a la escuela.
Basándonos en eso, activamos rápidamente nuestro fondo de bienestar comunitario para brindar ayuda de emergencia directamente a las familias y apoyar a organizaciones comunitarias pequeñas que estaban entregando comida, transporte y otros recursos. Hicimos esto de manera efectiva y rápida durante la pandemia, distribuyendo alrededor de $600,000 a familias más impactadas en el Este de San José y lo hemos adaptado para continuar sirviendo a nuestra comunidad y sus necesidades inmediatas.
La gente tiene miedo. Para apoyarlos, no necesitamos empezar algo desde cero. Necesitamos fortalecer lo que ya funciona y apoyar a quienes ya están ayudando en su propia comunidad.
Eso es lo que es: comunidad ayudando a comunidad.
P: ¿Puedes contarnos un poco sobre tu camino dentro de East San José PEACE y cómo llegaste a CACHI?
R: Todo esto se remonta a mi deseo de tener oportunidades de crecimiento y desarrollo personal, comenzando con Somos Mayfair.
Esa experiencia me dio la confianza para unirme a PEACE como residente y hablar abiertamente sobre mis experiencias de vida: ser residente de la comunidad, haber vivido el desplazamiento y haber sido indocumentada.
La estructura dentro de PEACE —que centra el liderazgo comunitario— me permitió crecer aún más. Empecé como copresidenta del grupo de trabajo de antidesplazamiento y luego me invitaron a ser copresidenta del grupo de liderazgo general.
Eso daba miedo al principio, pero recibí apoyo, herramientas y capacitación.
En ese rol trabajé muy de cerca con socios del condado que colaboraban directamente con CACHI. Así pude entender mejor el papel de CACHI, no solo como financiador de los ACH, sino también ofreciendo asistencia técnica y espacios de aprendizaje para las comunidades en todo el estado.
La oportunidad de crecer dentro de nuestro ACH es lo que ahora me permite trabajar con CACHI —algo que jamás hubiera imaginado hace años.
P: Ahora eres Program Associate en CACHI. ¿Cuál es tu rol y qué te entusiasma de este trabajo?
R: Es curioso, porque oficialmente ahora trabajo para CACHI, pero siento que ya llevaba tiempo aquí —primero a través de mentoría, luego pequeños proyectos, y después apoyando trabajo comunitario el año pasado.
Mi rol es apoyar programas como webinars y grupos de aprendizaje entre pares, pero sobre todo crear espacios para que las comunidades ACH se conecten y compartan entre sí.
Hemos hablado mucho sobre activar nuestra red de ACH en todo el estado —comunidades como East San José PEACE, cada una trabajando de maneras diferentes— y me emociona explorar cómo puede verse realmente esa colaboración.
También me entusiasma ser oficialmente coach y asesora de ACH, compartiendo lo que hemos aprendido en East San José y lo que he aprendido como organizadora para apoyar a otras comunidades que quieren involucrar a residentes pero no saben por dónde empezar.
Centrar las voces de la comunidad y la experiencia vivida es mi pasión. Me emociona seguir promoviendo la idea de que las personas más afectadas deben estar en la mesa de decisiones.
P: ¿Qué te sostiene en este trabajo o te ayuda a mantener tu resiliencia?
R: Honestamente, gran parte de mi tiempo lo ocupa ser madre. Pero históricamente, las madres han liderado revoluciones. Criar a mis hijos es un acto de resistencia —educarlos para que sean personas amorosas y solidarias.
Cuando estoy en la comunidad, haciendo voluntariado o participando en acciones, mis hijos están conmigo. Son muy empáticos y conscientes para su edad. Creo que mucho de este trabajo empieza en casa, con cómo criamos a nuestros hijos.
Entre fútbol, atletismo y cross country, estoy muy involucrada no solo en la vida de mis hijos, sino también en sus escuelas y en la vida de sus amigos.
Yo no estaría donde estoy hoy sin amigos y padres que me dieron de comer o me llevaron en carro cuando era joven. Poder ahora ofrecer transporte o comida a otros jóvenes se siente como cerrar un círculo.
Estar en comunidad, estar con la gente, me da paz. Me recuerda que todavía hay muchas personas empáticas y amorosas haciendo trabajo significativo.